miércoles, diciembre 21, 2005

De Azul a Glauca.

Habrá que hacer algo, está demasiado crecido el césped
(está alta la ternura).
Está crecido, sí, pero me emociona la luz que
sobre él cambia de azul a glauca.

Se agita, y el aire se llena de acordes imposibles. El mediodía
-gris como pocos- no descansa: entra como un ovillo suspendido
sobre las crines de un casi-rayo de sol por la ranura de la puerta.
Lo miro. Mi perrita (la llamaré Wendy)
se inquieta, y gruñe, y lo persigue.

Estás ocupado con los troncos, con las ramas,
y a mí se me ocurre un monólogo.
-deberías pedírselo por favor
entonces prenderían (e imagino tu respuesta, para eso es mi
monólogo)

Pero cierro los ojos no vayas a ser que lo adivines.
Soplas, y yo pienso que empecé a escribir poemas
porque me gustan las palabras que suenan
redondas, misteriosas, calentitas: sol, fuego, café.

O quizá por asomarme al mirador del mundo,
al mirador donde termina el mundo,
si es que existe.
O para no ser la única dueña de mi silencio,
si es que existe.
O para calzarme tus sandalias, como ahora,
y andar por tus caminos,
y encontrarte
si alguna vez me pierdo.

Y en que he abandonado la seguridad de mi naves
para acercarme a tus manos náufragas;
y en que leo tus palabras -en el aire-
vuelan como los pétalos de aquella rosa.

Quizá, pienso, debería hablar contigo para impedir que tu voz se suicide en mi memoria. Pero miro hacia arriba: sólo un espacio en blanco que yo no quiero rellenar.

Espacio en blanco:
mi noche,
mi memoria,
mi ternura.

Wendy sigue persiguiendo al pobre ovillo -aquel rayo de sol-.
Siempre ha sido leal, ahora también lo es: el ovillo se para,
y Wendy se para,
se mueve,
y Wendy hace la muestra: avisa, antes de volver a perseguirlo;
¿soñará con pájaros brillantes?
Sí. La acostumbré a las piedras de cuarzo de la mina
y siempre volvía trayéndome las mejores en su boca, las que
más brillaban;

ella sueña piedras y aves luminosas
-yo contigo-.
Ella tiene instinto de animal mítico
-y me preocupo-.

Y aquí estoy, como un lagarto
diciéndole al árbol que se aparte
porque me priva del calor del sol.

¿Te he dicho que hay ojos de tigres en mis noches,
y lomos de ballenas blancas,
y risas de delfines de madrugada?

Me dices que me quieres
y mi sombra, desmayada, cae al suelo
entre la casi-luz del mediodía.

Habrá que hacer algo, está demasiado crecido el césped,
¿no crees?
(disimulo)
Pero yo sé que nunca segaré la ternura.
Permitiré que la agite el viento
y que la bese la luz glauca
y que la habiten luciérnagas de ojos blancos
-porque te amo-
y la arena con la que jugaba se escapa entre mis dedos como un acto
de fe.

Siempre le das tiempo a mis respuestas. Siempre.
Incluso cuando las ramas están verdes.

Y me río. Yo la había llamado manta peluda,
y tú, que sabes más que yo: frazada
pero la frazada no hizo distinciones y nos abrigó a los dos por
igual.

-Deberíamos aprender de las cosas,
¡se pueden llamar de tantas formas!, te dije.
-Pero me quieres ¿verdad? -preguntabas, al tiempo que tirabas de
tu esquina.

Sonreí. Buscaba otro nombre que nadie hubiera encontrado
para bautizar mi sentimiento, y tiraba de la mía

-¿No hay respuesta?
-Quisiera ser poeta para encontrar palabras, pero ya ves -y por si
no veías, te miré- ¡qué se puede esperar de una mujer que
ni siquiera sabe que las frazadas se llaman mantas peludas!

Ahora soy yo quien se mira en tus ojos,
estoy leyendo en ellos un poema: que me quieres,
mientras Wendy,
cansada de perseguir sus sueños da calor a mis pies,
y en el hogar silba un puchero remendado. Lo sé, lo sé, se
llama tetera.


indah

4 Comments:

Blogger Carz said...

Sería sorprendente si no conociese cómo escribes (e imaginase cómo eres). Así, sencillamente es deslumbrante, con una luz ambarina (casi castaña) que penetra en la ternura, a través de un césped demasiado crecido.

Un abrazo.

5:01 p. m.

 
Blogger Thalasos said...

Los textos de la delicuescencia y el ambar del ovillo sol.
Tú no duermes, verdad. Tu nos velas con palabras agitadas en el puchero desconchado.
Un beso desde la costa, Indah. Que te diviertas mucho en la noche de mañana 24 y que te disputen la frazada con cariño.

8:01 p. m.

 
Blogger UMA said...

Te dejo besazos navideños.
Muchas felicidades y buenos deseos cumplidos.
Un abrazo, In:)

8:12 p. m.

 
Blogger Poliédrica said...

Como siempre, es una alegría leerte.
Admiro mucho la originalidad de tus textos.
Mi fragmento favorito en el caso que nos ocupa es: "Quizá, pienso, debería hablar contigo para impedir que tu voz se suicide en mi memoria. Pero miro hacia arriba: sólo un espacio en blanco que yo no quiero rellenar."

Felices fiestas :)

3:35 a. m.

 

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