martes, diciembre 06, 2005

Canto difónico


Dicen que nunca te acostarás sin saber una cosa más. Y es cierto. También podría decir que, a veces, no te levantas sin saber una cosa más. Tanto dormir, tanto dormir, pues me desperté de madrugada, ni idea de la hora. Como no me dormía, puse la radio y busqué algo que tuviera pinta de ser entretenido. Tampoco me acuerdo ahora de cómo se llamaba el programa, pero el locutor tenía una voz agradable y se me estaba quedando la mano helada (creo que son suficientes razones :)

Me alegré, aunque luego me volví a quedar helada; quería apuntar un par de cosas, por si hoy no las recordaba. Y es que para mí era, iba a decir completamente nuevo, pero no estoy muy segura, recuerdo haber escuchado algún tipo de canto mediterranéo que podría -quizá- ser parecido. Así todo, jamás había oído a nadie utilizar las cuerdas vocales para lograr aquellos sonidos difónicos. Por si alguien, como yo, no sabe de qué se trata:

«El canto difónico consiste en cantar una nota grave de tal manera que se oiga acompañada de una o más notas aflautadas adicionales. Su efecto es tan extraordinario que no es de extrañar que, desde un principio y en la mayoría de culturas, se le haya atribuido un carácter sobrenatural, cargado de supuestos atributos religiosos, mágicos y curativos. Por ello, en el entorno de creencias naturalistas y chamánicas, este tipo de canto armónico sirve como medium para comunicarse con los espíritus de la naturaleza, imitando los sonidos de animales, el viento, los pájaros, etc.»

Y en el mismo artículo dice de quienes escuché anoche que:

«Los tuvanos tienen cinco técnicas distintas de canto difónico: kargyraa, khoomei (joomei), borbannadyr, ezengileer y sygyt. El kargyraa es un canto grave (en torno a los 55 a 65 Hz) sobre vocales, rico en armónicos (especialmente del sexto al 12º), como el canto de la grulla, y muy cercano al estilo dbyang de rezo tibetano. El joomei se caracteriza por su dulzura en el registro medio del cantante, en el que los labios también juegan un papel determinante. El estilo borbannadyr, en torno a una fundamental cercana a los 110 Hz, permite incluso generar sub-armónicos, es decir, sonidos por debajo del fundamental. En cuanto al ezengileer, se caracteriza más por sus patrones rítmicos que dan a los armónicos la pulsión de los caballos al galope. Por último, el sygyt suele cantarse sobre una fundamental del registro medio (entre 165 y 220 Hz) mediante una presión considerable del diafragma para que el aire puede pasar a través de una garganta contraída y hacer aflorar los armónicos noveno, décimo y 12º. El canto difónico de los tuvas es muy similar a la destreza necesaria para hacer sonar la guimbarda, sólo que en lugar de una lámina vibrante, utiliza las cuerdas vocales. La melodía, en ambos casos, surge a partir de los armónicos de una nota fundamental, generadas por el resonador de Helmholtz que es la cavidad bucal humana.»

También oí una invocación chamánica que... realmente daba miedo :)) y es que, como dicen en Siberia: «Ningún canto es inocente ya que siempre existe la posibilidad de que lo oigan los espíritus ».
Impresionante, sugestiva e inquietante frase. O eso me pareció.

Los tuveros viven en la República de Tuva (o Touva) creo que está bajo dominio ruso, rodeada de países misteriosos: China al sur, Buriatia al este y Tatarstán al norte. Suena impresionante. Y ellos lo parecen.

1 Comments:

Blogger Manuel said...

muy explicativa y eficaz... pero cómo, cómo se hacen, qué es lo que resuena?. te dejo mi mail para que me respondas manuelugea@gmail.com

6:37 p. m.

 

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