jueves, febrero 16, 2006

Cantinela


Imagen cortesía de NIA


«Ella se ríe como los niños tontos.
Si le preguntas si cantó hoy el pájaro, se ríe,
y si le dice que no corte el tapete, también ríe.
Con su cara de luna y su sigilo
se embarca en los papeles y se pierde
y tengo que llevarla de la mano
como si el piso fuera un laberinto.
Y nunca sabe si se llama Antonia o Maria Petra o Carmen
ni si es domingo o martes,
y a veces se queda suspendida a medio movimiento,
tal si un hielo frío le congelara el músculo o el juicio.
Pero, de tarde en tarde, atisbo en su mudez una campana,
la sombra de otro tiempo, que cercana,
cruzase un pliegue de su risa o de su olvido.»


©Juana Castro
de Cuerpos oscuros

2 Comments:

Blogger Mar said...

Busqué los poemas de Juana Castro cuando me hablaste de su existencia.

Este que has puesto es tan gráfico, me duele enormemente porque empezamos a recorrer laberintos y cuando se reencuentra sufre.

Besos y gracias por recordarme.
Mar

11:04 a. m.

 
Blogger angel said...

Hermoso poema de una autora que ahora comienzo a descubrir...


Saludos

2:12 a. m.

 

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