jueves, enero 19, 2006

Septiembre

Hubo un instante, instante

(tañían las campanas a gregoriano, a gótico)

capaz de contener aquel mudo escenario:

tú y yo,

la mar, el sol, nosotros, nuestro espacio,

y el arder sin arder,

enjaezado de azul, de las vidrieras.



Te cambio, me dijiste, mil años de antigüedad...

-y sonreías-

por un beso.


Mi corazón, entretenido en dirigir el ordenado

migrar de aves hacia África, se detuvo.

Y se detuvo el viento sorprendido:

mis manos le arrebataron sus blancas vestiduras, y con ellas,

cuando, izada por tus brazos mis tobillos rozaron las hortensias,

cubrí -tímidamente-

la preñez redonda, y avanzada, de la tierra.


indah

2 Comments:

Blogger lunamar said...

ays Indah
quisiera saber sobre que poza te inclinas para beber estas letras que nos brindas. Gracias por compartirlas. Sabes que siempre me gustado beberte :))))

un sorbo ;D

9:00 p. m.

 
Blogger vylia said...

Debió ser realmente un lindo instante, lo describes con mucha pasión. A veces es necesario tenerla y eso me gusta.

3:30 a. m.

 

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