jueves, julio 28, 2005

Sefini



Podría decir que conocí a Oliverio por muchos motivos –todos inventados, claro- porque la verdad es que lo conocí de una forma casual que es la forma más estupenda de conocer a alguien.

Todo empezó días antes. Había vuelto a ver, porque un amigo me la había “pasado”: El lado oscuro del corazón. Me la pasó porque es muy generoso, y porque, creyéndome más perspicaz... me hizo una estupenda representación, con poema de Benedetti incluido, y yo, que no pillaba de qué iba la cosa, pero que nunca me puedo quedar callada –ni cuando debo-, algo le respondería que provocó de inmediato su pregunta: «Perdona, yo tengo una excusa para flipar, pero ¿cuál es la tuya? :))» Tras un intercambio de *jolines* y de *yo no necesito ninguna excusa*... me explicó (de la ‘a’ a la ‘f’ –si bien la ‘f’ sobraba-, lo que mi perspicacia no había pillado; y de la ‘a’ a la ‘f’ que sobraba, le fui exponiendo mis propios «peros», con hormiga -la que veís por ahí arriba- incluida (y es que, aunque todavía no se habían puesto de moda los sudoku, una siempre ha tendido a hacer juegos de palabras...

- ¿estás boba, y qué tienen que ver lo uno con lo otro?
- ¡Y yo qué sé!
- Vale, puff, qué genio, no tiene nada que ver. Sigue) .

Entre otros «peros», que en los cabaret (nótese lo que yo entiendo de cabaret :) no se bailan boleros como ése que dice: «Hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo, o es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo...», sino el can-can. Añadí a un comentario personal que no contaré, algo que ni yo misma sé qué quiere decir, supongo que lo sabría en aquel momento, pero ahora... incapaz:

La prochaine fois qui fait ne dirai pas, mais non plus ne t'alarmeras-tu pas parce que puniras-tu qu'ai-je fait. ¿Trouveras-tu? ¡ah! Qu'est-ce qu'on ne sait pas? So, well, that is what is not known, and... ceci est ce qui est juste, Monsieur

No puedo evitar reírme al imaginar su cara cuando intentara saber qué demonios le estaba diciendo. Finalmente desistió de saberlo, y desistió, lógicamente, de explicarme nada más :) Creyó, y con razón, que era preferible enviarme la peli y que yo lo viera con mis propios ojitos.

Y como me he alargado más de la cuenta, mañana sigo con la historia de cómo conocí a Oliverio. Quién es Oliverio. Y cómo se llamará su hermanita, caso de que sea niña. Iñaki, sugerido por su papá, y que le gustó mucho a su mamá, si es niño.

Y por hoy... Sefini :))

4 Comments:

Blogger wallyzz said...

Solo se trata de eso, encontrar un lugar. En la vastedad del mundo, arrebujarce en esos espacios donde se puede estar a gusto, haciendo lo que uno quiere con quien uno quiere... asi me siento cuando te leo

3:21 p. m.

 
Blogger la coneja... said...

hola!! acá estoy, lamiendo un poco tus palabras. Veo que viste la película "El lado oscuro del corazón" o estás por verla. Yo también conocí a Olverio Girondo a través de esa película y, dichos ea de paso, es mi favorita hace años. hace un tiempito atrás salió "el lado oscuro del corazón II", transcurre en españa y si tu amigo es argentino, tal vez encuentres una similitud. no es tan buena por cierto, será cuestión de que la veas...

Me voy a continuar salivando por tu blog.

8:00 p. m.

 
Blogger Joshua Naraim said...

”Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible, no les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar, si no saben volar pierden el tiempo conmigo”.

Oliverio

Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

9:05 p. m.

 
Blogger jacinta said...

joshua elegiste dos clásicos. particularmente, la prosa de girondo me saca de la simple mortalidad para dejarme participar, aunque sea sólo un ratito, de la eternidad.
la coneja...

8:29 p. m.

 

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