jueves, noviembre 15, 2007

Zona iluminada (revisado)



La verdad, la palpo, la analizo, la miro,
la huelo; cuando me lastima, es mía.
Enrique Agilda



Ah, si supieras que sólo existo cuando tú me piensas, me imaginas.
Pero tú sí, tú sí: yo pienso en ti, y te imagino
mientras mis ojos siguen el lento migrar de la galaxias
en el abismo todo de mí en ti
Espartina marítima
bajo el salitre, el viento, el oleaje,
arraigándome en los acantilados
con la risa de algún espantapájaros cubierto de gaviotas
a mi espalda.


Quise decirte algo, no recuerdo qué
y las vocales cayeron
desde lo alto de la voz
hasta su abismo.
Como a su soledad le amas
(repite el eco)
como a su soledad te ama.
Como a su libertad.
(repite el eco)
como a tu libertad.


Te pensaba y, de repente, algo (qué sé yo) sacudió el mundo,
y todos corrían y buscaban,
y gritaban los nombres de vivos y de muertos:
sus gritos me destrozaron las manos
(la febril lucha contra el tiempo)
y el horror me recorría de arriba a bajo,
y me lo pregunté -cansada ya de tanta muerte- y pregunté,
pero no los hay.
No hay perros especializados.
No hay perros poetas;


quería doblar la esquina y arraigar en tu nombre,
pero nada;
nada serás -decía la tierra- hasta que no te lastimen
las manos de los otros, el corazón de los otros,
los pensamientos de los otros, la verdad de los otros;
mientras no seas capaz de entender los gestos de los otros
cuando vuelven a decírtelo todo.
Y me destrocé las manos en busca de los otros
-los vivos, y los muertos-.


Se los arranqué a la muerte. He vuelto a decíroslo todo:
cómo era yo, cómo eran mis muñecas,
mis libros preferidos, mis cajas, mis canicas,
mis sueños, mis primeros pasos,
mis suspiros.


Y en mi conteo de pájaros, de árboles, de plantas,
encontré tus manos. Estaban allí, en mi regazo,
¿sabías que las magnolias húmedas tienen el color transparente?
Nunca me había dado cuenta;
hasta ahora: cuando mis ojos se vuelven transparentes,
-y asentiste-.
Desearía que me amaras como la sal ama y posee a las escamas.
Su pacto, sería nuestro pacto,
y me dirigiría a ti con palabras que acaso no existen,
escritas para quienes acaso ya no existen,
escritas para el niño que sólo con tocar a los monstruos
con su dedo, los espantan.


No había perros especializados.
No hay perros poetas,
pero los silencios -entre tus brazos-
son cerrados como esas plazas interminables de los pueblos.


indah

(Revisado)

5 Comments:

Blogger Joshua Naraim said...

Si tu supieses las veces que te he imaginado o las veces que te han imaginado a través del dibujo de tus letras o del viento rasgado de tu voz los que han podido escuchar su melodía, ¿cuántas existencias podrías alcanzar en un sólo instante?

Después de unos días de dolor intenso (cólico nefrítico: una especie de parto inútil, sin niño)
regreso a tu zona iluminada y a la delicatesem de tu lejana compañía.
Un abrazo
Joshua Naraim

9:07 p. m.

 
Blogger indah said...

Pobrín, cuánto lo siento, cachis. ¿Ya estás bien del todo? ¿Seguro?

Gracias, Joshua, alcanzaría una cuantas existencias, supongo, y todas me sorprenderían, para bien seguramente; pero, así somos, o así soy, como la niña que se negaba a cambiar su muñeca vieja, tan desaliñada, sin zapatos, tirando a sucia : ) y sin las pestañas que yo misma le había arrancado, por ninguna otra.
Pero no te doy las gracias por eso, sino porque tu comentario está aquí, escrito, pero sin cambiar ni una coma podrías repetírmelo cheek to cheek : )), y sonaría como suena porque no necesita de Internet, ni de un blog, ni de una afición común como puede ser la literatura.
Últimamente escribo poco (sería mejor decir: nada), y no me refiero sólo a mis poemillas. Reviso, cuando puedo, lo que ya está escrito, porque no quiero encontrar demasiadas palabras que no podría decir en una conversación normal.
Jo, me suena repe, y cómo no si se lo repito casi a diario a un amigo. Harto debe de estar de escucharme la misma cantinela.

Saber de ti me alegra mucho. Lo sabes.

10:02 a. m.

 
Blogger indah said...

Ohhhhh, jolines, que con tanto hablar de mí se me ha olvidado. A un amigo mío le recomendó su médico (tuvo un cólico nefrítico) que tomara todas las mañanas el zumo de medio limón disuelto en un vasito de agua templada en ayunas , le dijo que no sólo se iba a poner como un roble : ))) -doy fe de que es cierto, al menos igual de pesado-, sino que le iría muy bien para prevenirlos.

indah

10:05 a. m.

 
Blogger Mar said...

Bueno, guajina, pues no escribes mucho pero escribes como los ángeles y estos "revisados" me encanta recordarlos e intentar adivinar lo que has revisado y todo lo que es nuevo.

"Ah, si supieras que sólo existo cuando tú me piensas, me imaginas."

Y es que esto lo recuerdo muy bien.
Es un gustazo leerte.
Sigue aquí, que al menos tengo la oportunidad de venir y encontrarte.
Un beso

P.D. Para Joshua... Yo sé cómo duelen esos partos inútiles, me alegro que que haya pasado ya. Cuídate

3:42 p. m.

 
Blogger indah said...

Te puede el cariño, Mar. No puedo asegurar lo que he corregido, una vez que lo hago, borro el anterior (bueno, algo de trampa tiene: sé que los originales estan el algún CD, sólo he de buscarlo, pero me cuesta un trabajito, que tendría que tratarse de algo muy importante (no puedo imaginar qué), lo que me obligase a buscarlos. Y una vez que corrigo, olvido. Olvido como cuando aprobaba alguna asignatura: después dedicaba unas semanitas a olvidar lo aprendido. Hay que dejar sitio para lo siguiente : )

Pero no, a vosotros no os olvido, Mar. Las cosas son como son y no se pueden cambiar, pero los pensamientos, de momento, no sé por cuanto tiempo -brufff- son sólo míos : )

Ay. Qué tiempos.

indah

11:17 p. m.

 

Publicar un comentario

<< Home