miércoles, octubre 17, 2007

PERSONÆ (bocetos I)

Cada distancia tiene su silencio.
Antonio Gamoneda





La palabra que envenenó mi boca
fue la tuya: cada distancia tiene su silencio.

-

Quizá no fuera «adiós» la palabra precisa; quizá no fue razón de amor.
Quizá no era «ternura» la palabra que envenenó mi boca.

Mas cuando diciembre reclina la cabeza
bajo un sombrero cónico y pequeño,
sé que no existe ningún vacío que tu ausencia no colme.

-

La palabra que envenenó mi boca
fue la tuya, allí, en el silencio.
Y no había sacado tres veces seis, ni mi destino,
pasaría de nuevo por la misma casilla.
No era la cárcel -decías-
sino, decías, la habitación del duende
que lanzaba sus hechizos a luna.

-

La palabra que envenenó mi boca fue la tuya
(y tu brindis).

Mío el tablero, y el cubilete, y las fichas;
el dado, la sombra, y el sonido del hielo contra el vaso.

-

Y aún estaba en pie Manhattan.
y no había bajo todos los cielos este olor a ceniza.
-sólo ausencias e incertidumbres; y nos quedaba tiempo-.

-

Lento éxtasis, aullido atávico de lobos;
se desalaba tu océano al caer las estrellas: agua dulce para mi sed, amor.
Para mi sed agua, y luz para la sala límpida y blanca, aquella que fuera
nuestra: se llena de azucenas y lirios que tus manos alguna vez
sembraron en mí, en mí
y en medio de la noche.
Y en medio de la noche (ay, oscuridad carente de sentido):
yo, tu tierra prometida,
yo, que me transformo en jardín de tus divagaciones cuando me abrazas;
yo, que si te nombro, eres;
eres cuando ellas caen (lento es el éxtasis, amor) sobre la tierra.

-

En la declinación de todos los verbos, enmudeces
(la vida es una soledad poblada de palabras)
y se hiela el aullido del lobo en medio de sus fauces:
viento del Norte, tú. Viento mi boca. Lento, qué lento el éxtasis.


indah


Revisado


4 Comments:

Blogger Carz said...

Me alegra ver que reapareces florenciendo en un amarillo tifón
mientras los girasoles
se olvidan del sol
para mirarte.

4:38 a. m.

 
Blogger Joshua Naraim said...

Siempre te hallo donde tú me esperas:
...
Me faltabas tú.
¡Te he pensado tantas veces!
...
Entonces, amigo mío, no has comprendido nada.
...
Para perderte a ti, debo perderme antes.
Cuán improbable es que yo te pierda.
...
el deletreo de un instante tan largo como intenso
...
Hoy que los ojos se vuelven hacia dentro y no encuentran la imagen minuciosa,
luminosa y pequeña
que perdieron un día de pájaros azules,
...
está la tarde gris, brumoso el rumbo de mi vida
y a la deriva, sobre las páginas de un libro, desperdigo
-cementerio de letras- mis cenizas.
.../.../.../...

"Huellas de tus huellas".
Como este poema, "personae" de múltiples versiones.

Me alegra tu regreso
y volver a sentir tu música,
con tu luz
la oscuridad se desvanece.

9:15 p. m.

 
Blogger indah said...

Tiene razón mi madre, no tengo remedio. Me falta templanZa... (bueno, no puedo reproducir lo que le hizo decir a mi madre que me falta templanza), pero, a ver, qué le voy a hacer si había leído "amarillo chillón", y me dije ¿yo?, ¿yo?, ¿yo tan fisna como soy, floreciendo en un amarillo chillón..? Imposible, luego dije: ahhhhhhhhhhh, tifón : ))

Tendrías que verme (después del tifón) boquiabierta y colorá.

Gracias. Muchas. Te lo agradezco aunque me salgan arruguillas de reírme, le den morcillas (a las arruguillas). Pues hija, mejor sería que les dieran un poco de crema, para ellas y para el personal, porque vaya peste a morcillas, ¿no?
Esto... sin comentario.

indah

10:15 p. m.

 
Blogger indah said...

"Huellas de tus huellas".
Como este poema, "personae" de múltiples versiones.

Me alegra tu regreso
y volver a sentir tu música,
con tu luz
la oscuridad se desvanece.

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Eres generoso, Joshua. No digo 'demasiado' porque la generosidad, para serlo -eso creo yo-, no ha de tener límites. A veces, releo la Epístola de San Pablo, la de la caridad, podría ser lo mejor de lo mejor (versión libre) si no tengo caridad (Amor) de nada sirve. Y es que, lo único que nos justifica es el amor. Lo sé, decir tal cosa puede dar (da) lugar a chuflas, pero las chuflas no cambian su significado. Más pronto o más tarde, todos debemos aprender lo doloroso que es tomar decisiones, optar por una cosa u otra. Y también, que no podemos juzgar tal o cual decisión, ni juzgarnos, porque la tomamos en un momento determinado, y entonces nos pareció la mejor. Puede serlo o no. pero eso es lo de menos.

Eres tan generoso, que me regalas luz, la que necesito para desvanecer oscuridades. Gracias.

indah

10:35 p. m.

 

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