viernes, octubre 26, 2007

De sueños



Si pudiera explicarte
lo que nadie conoce;
si por algún milagro,
por esfuerzo o deseo
ese yo que ansío tan tuyo
se encontrara al final del
arco iris con el mío.

Extendería mis manos
(pequeñas, finas,
cubriría mis dedos
largos, largos,
de sueños y primicias)
hacia las tuyas,
que yo imagino, intuyo,
que dibujo en mis sueños
como aquellos que gustaba tener.

En mis sueños de niña,
tus manos,
-como yo las intuyo-
abrazaban mi cuerpo,
peinaban mis cabellos,
llenaban los espacios de mi alma
de mil bellas promesas.
Y así, mientras dormía,
soñaba tantas cosas.

Al despertar huían
tus manos y mis sueños,
y como los artistas
después de su batalla para plasmar mil musas
sobre papel o tela
o sobre piedra o barro,
yo me quedaba exhausta,
corriendo tras de ellos.

Jamás los alcance.

Quizá la Vida sólo sea
repetición de sueños,
quizá sea que juega
conmigo al esconder,
quizá no querías decir
lo que yo, cansada de correr
tras ese sueño mío,
oí que me decías:
Ama me fideliter.

Pero esos son mis sueños,
y si son míos,
por qué hacia ti escapan
cruzando el arco iris
y me dejan de nuevo aquí
mientras los veo ir,
contempladora fría de mí y de mis sueños,
tan exhausta.

indah


2 Comments:

Blogger Joshua Naraim said...

Una joven describía entusiasmada lo que soñaba hacer con su vida.

-¿Y cuándo piensas hacer realidad tus sueños? –le preguntó el maestro-.

-Tan pronto como llegue la oportunidad, -respondió la joven-.

-La oportunidad nunca llega, -replicó el maestro-. La oportunidad eres tú.

Un abrazo querida Indah

8:45 p. m.

 
Blogger indah said...

Gracias, Joshua, magnífica respuesta la del maestro: nada más tonto que sentarnos a esperar que nos llegue la oportunidad si, precisamente, nosotros somos la oportunidad. Cuánta razón tenía.

Agradezco mucho tu abrazo. ¿Sabes? Oscurece demasiado temprano, y hoy he sentido la necesidad de esos días en los que, de nuevo, otra vez, regresa la luz.

Gracias.

indah

12:12 a. m.

 

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