sábado, agosto 20, 2005

Cosas que imprimen carácter

Tus anteojos son parte de tu carácter
Patricia Sasson


COSAS QUE IMPRIMEN CARÁCTER
  1. La experiencia.- Las arrugas del tiempo vivido: La infancia y sus traumas, la adolescencia y sus rebeldías, la madurez y la quiebra de las ilusiones, la vejez y el regreso al punto de partida; los viajes y el mundo visto con otros ojos.
  2. La educación.- La semilla que nos plantan en el corazón, nuestra hoja de ruta, la referencia y los principiios de nuestra conducta
  3. El conocimiento.- La apropiación de la experiencia ajena, la capacidad de adquirir experiencia sin haberla vivido.
  4. Nuestros propios actos.- Las huellas de la conciencia, el eco del universo, nuestro reflejo en el mundo
  5. Los sentimientos.- Las lentes a través de las cuales interpretamos la realidad.
  6. La armonía con el mundo que nos rodea.- Un don reservado a muy pocos.

La esencia de todo lo anterior conforma nuestro "Credo", el reino de nuestras creencias, la joya que se esconde en lo más profundo de nuestro inconsciente. Díficil de cambiar, nos da una cierta estabilidad y coherencia a lo largo de los años y conforma el nucleo de nuestro carácter.

Esta es mi opinión, abierta a enriquecerse o confrontarse con la vuestras.

Joshua Naraim

4 Comments:

Blogger indah said...

Yo estoy de acuerdo y no puedo añadir mucho a tus 6 puntos que te agradezco, y más porque creo que tienes razón en todo lo que dices: efectivamente la educación, experiencias ajenas y propias, nuestro lugar de nacimiento, el contacto con la ciudad o el campo, en definitiva, nuestro entorno (y quienes maneja el martillo, el escoplo o la navaja, imprimen (tallan) nuestro carácter, creo yo :))

Lo que he pensado con frecuencia es que, si ante situaciones de ésas que duelen una barbaridad, en lugar de ser como un barco que a merced de una terrible tormenta, se defiende de ella, permitiéramos -sin ofrecer tanta resistencia- que la vida nos zarandeara como es zarandeada una débil pajita por las mismas olas que embisten contra el casco del barco, nuestras posibilidades de salir indemnes de la situación, me parece a mí, serían muchísimo mayores.

Gracias, Joshua. Siempre se aprende algo importante leyéndote :)

12:47 p. m.

 
Blogger UMA said...

Bien Joshua, yo agregarìa un par de cosas, pero, has sido resumidamente brillante.
La experiencia continùa, cada dìa,en la soledad de uno mismo, el estar con los demàs (sea de la forma que fuere), porque la realidad "afecta", sea estrechar una mano, dar un beso, mirar un noticiero, caminar por la calle, "leerte",leer, dentro de esa experiencia entrarìa la educaciòn, el hacer de esas cosas aprendizaje, porque vemos con nuestros propios lentes, con lo que somos...hacemos, vemos, aprendemos, nos equivocamos, nos volvemos a rehacer.
"Con la capacidad de poder cambiar cosas y realidades... nuestro propio mundo."
Ahì entran nuestros actos, què hago yo con lo que me afecta, y hablo de afectar en todas sus acepciones (atañer, concernir, y tambièn lo que hace daño)
Y en ese reino de nuestras creencias estar presto a seguir cambiando, sin estar encerrados en nuestro propio ego, las cosas nos modifican -a veces- imperceptiblemente.
Y hay que tener la capacidad de ser autodidactas.

Esto no lo entendì:
"(y quienes maneja el martillo, el escoplo o la navaja, imprimen (tallan) nuestro carácter, creo yo")...quien maneja el martillo o navaja puede intentar llevar a la deriva sea pajita o sea barcaza, pero uno tiene las lentes, que, siendo parte del caràcter, conseguirìa sacar provecho aprendiendo, siempre en manos de buenos alfareros o ebanistas, o lo que sea, no en manos de "principiantes" que no sabemos si del tronco nos harà meras astillas.
Es ahì cuando la experiencia, nuestro todo debe confiar en sì mismo y tomar otros rumbos.
Prefiero siempre mi martillo, ser mi propia alfarera y estar abierta a que la experiencia me haga mejor persona y rodearme de lo que necesito para vivir (y ahì entran los buenos alfareros,transformando a cada instante mi mundo).

Recordemos de todas maneras, que nadie actùa fuera de lo que caracterìsticamente es y a veces estamos "obligados" a compartir con personas (que no nos hacen ningùn bien)gran parte de nuestro tiempo y debemos tener a mano nuestros ùtiles para no salir dañados, nosotros con lo que caracteristicamente somos podemos hacer que eso no nos "mate", o nos cercene. Y ser capaces de renunciar, de aceptar, de vivir, como digo siempre dàndole la bienvenida a todo y saber cambiar de rumbo a tiempo, trabajando nuestra fortaleza. Las "malas experiencias" no serìan tales si pudieramos transformarlas en aprendizaje y siempre ponerle una sonrisa a eso que vièndolo como un mero recuerdo, quizo dañarnos o menguarnos.

Unos mates? me extendì demasiado, pero el tema es apasionante, tiene mil recovecos en los que me internarìa por horas con buenos amigos;)
Felicitaciones a ambos.
Un abrazo
ya de vuelta con mis nuevos aires de mi Buenos Aires querido;)

5:39 p. m.

 
Blogger indah said...

"Esto no lo entendì:

"(y quienes maneja el martillo, el escoplo o la navaja, imprimen (tallan) nuestro carácter, creo yo")...quien maneja el martillo o navaja puede intentar llevar a la deriva sea pajita o sea barcaza, (...)"

Bueno, exageré un poquitillo :)) me refería (más o menos) a eso que suelen decir sobre los arbolitos: hay que enderezarlos cuando son jóvenes, luego...

Respecto a lo de la barcaza y la pajita, indicaba que me parecía que cuanto menor sea la resistencia que ofrecemos en nuestro día a día, a aquellas cosas que no están en nuestra mano cambiar (menos resistencia = enfados, mal genio, lágrimas, dolor, protestas, broncas, etc.), más fácil nos resultaría sobrevivir. Sobrevivir bien, es decir: sin rencor ni odio. Claro que es una opinión personal, que por supuesto puede estar equivocada :)

Y desde luego: una vez que empuñas el timón y dirige la barca de tu vida, has de ser tú quien se ocupe de modelarla, sea con martillo o sea con plumilla :)

1:56 p. m.

 
Blogger Isabel Bertossi said...

Excelente texto.

6:44 p. m.

 

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