viernes, junio 03, 2005

NO NO NO




De repente todos los sonidos: "Miguel Miguel Miguel Eta, escucha, aquí tienes mi nuca Eta, escucha, aquí tienes mi nuca Eta, escucha, aquí tienes mi nuca Asesinos asesinos asesinos", se han juntado en mi cabeza. Alguna emisora de radio los está reproduciendo; es muy temprano. Amanece –de nuevo- el espíritu de Ermua. Un profundo escalofrío aleja el sueño ( no he dormido ni cuatro horas). María del Mar Blanco pide recuperar aquel espíritu con un "no" rotundo a la negociación.
Cae insistentemente el agua desde la alcachofa de la ducha, he abierto el grifo al máximo y que le den morcillas a la sequía, y al Consejo de Ministros en pleno: me siento sucia, y ellos tienen la culpa. Cae, sí, pero la “escandalera” que organiza al salpicar las cortinas, el plato y mi cuerpo no evita que siga oyendo dentro de mi cabeza: "Miguel, Miguel, Miguel". Ni cerrar los ojos me evita ver miles y miles y miles de manos -blancas- que se elevan una vez, y otra, y otra, hacia el cielo.
Y se me revuelve el estómago.
¿Dónde estaban aquel aciago día quienes nos gobiernan hoy?
¿Quiénes se han creído que son?
Ellos no tienen derecho a perdonar.
Ellos no pueden perdonar.
No pueden.
No deben.
No.
No.
No.
Mientras me seco, pienso. Y recuerdo.
Recuerdo el rostro de Pilar Manjón, nunca he visto el de su marido pero también pienso en él. Y pienso en su hijo. Me callo. Pobre mujer, no se puede pedir cuentas a quien le han matado a un hijo.
Pero sí se piden cuentas a madres y padres cuyos hijos fueron asesinados por ETA. Porque son ellos, según el “Altísimo Comisionado para las víctimas” ¡qué sarcasmo!, quienes con su actitud crispan a nuestra adormecida o adocenada o cobarde o abúlica sociedad. Una sociedad que no quiere saber nada de problemas. Que alguien los resuelva -claman-, aunque sea mal. Dios mío ¡qué asco! Pues ellas -las víctimas y sus familias- con o sin su aquiescencia, señor Peces, son los únicos que, por desgracia, tienen derecho a lanzarles a los pies -como un escupitajo- lo que ustedes pretenden perpetrar. Ellos, sí, ellos señor Rodríguez.
Ellos son los únicos que tienen derecho. Y no piden mucho: Justicia.
Pienso en Pilar Manjón: vive sumida en su dolor, su rabia, su odio. Pobre.
Y pienso en otra mujer que, sin el menor empacho, fría, vestida de marca. De diseño. De azul tirando a malva para que, quizá así aún sonaran más frías sus palabras, la Vicepresidente (sí, con "e") del Gobierno dice que no mueve una coma. Ni nada, señora; usted no mueve nada. Lo que diga la calle no le importa ni le interesa absolutamente nada, señora. A usted sólo le interesa usted y sus modelitos de marca (ya puestos, admítame un consejo, se lo doy gratis: búsquese a una persona que le aprecie y le aconseje acertadamente antes de comprárselos; si es que tal persona existe).
Pues a pesar de ello y de lo anterior, yo, que soy parte de la calle, al menos lo fui para ustedes cuando estuve en contra de la guerra (no en contra del gobierno de entonces: en contra de la guerra, de cualquier guerra, de todas las guerras), y que siempre que he podido he abrazado en mi corazón a las víctimas (a todas señora Vicepresidente; a todas señor Presidente, porque todas son víctimas) se lo digo y se lo repetiré hasta la saciedad:


Negociación en mi nombre, no

3 Comments:

Blogger Joshua Naraim said...

Pronto hará cinco años que "El País" recogió en su periódico, expresado por medio de un poema, la indignación que siento ante los asesinato de ETA.
Pero presiento que aún habrá algo que me indignará más: algún día -si Euskadi alcanza su independencia- estos asesinos se elevaran a los altares como héroes.

A la memoria de Juan María Jáurequi
y a todos los muertos sin sentido
que la banda terrorista ETA
ha segado en su locura
con dolor de los que amamos y respetamos
la vida por encima de todo.


No conozco tu rostro ni tu vida,
tampoco tu virtud ni tu pecado,
un titular de prensa es el recado
de muerte, que anuncia tu partida.

Banda de terror, abierta herida,
orgullosa de tu cuerpo asesinado,
y otro día de muerte ensangrentado;
llantos, lágrimas, gente conmovida.

¿Dónde va el más común de los sentidos,
que nos cambia la voz por la guadaña,
bañando en sangre sueños compartidos?

Mi dolor y tristeza te acompaña
En este día de luto y de gemidos
Hoy te llora Euzkadi, también España.

Vigo, 30 de julio de 2000

12:10 a. m.

 
Blogger indah said...

Cinco años. Cómo han cambiado las cosas en cinco años. El País -uno de los diarios que se compra en mi casa- se supera día a día. El sectarismo del gobierno sólo es superado por el de la dirección de ese periódico y sus ovejuelas que balan, digo, perdón, redactan artículos y columnas al unísono.

Y qué triste pensar que si publicaron ese poema hace cinco años, y bien publicado estaba, hoy no hubiera visto la luz. No, hoy no lo hubiesen publicado, Joshua, su línea editorial no lo permitiría. Los malos son los otros, las víctimas, ellas son quienes crispan el ambiente. Y ya es hora, ya es hora de que olviden, dicen. Y es que ellos son de memoria frágil para según qué cosas. Y sí, se elevaran a los altares, no hay más que leer que ayer un grupo ilegalizado y que figura en todas las listas del mundo mundial como banda terrorista, se paseó “procesionando a uno de sus santos" sin ningún recato y sin ningún impedimento.

Pero quizá muy pronto, el señor Rodríguez, el Presidente de Gobierno, sea interpelado no por periodistas afines –no diré afines a su criterio porque el señor Rodríguez ha demostrado en infinidad de ocasiones que no tiene criterio, ojalá lo tuviese, al menos sabríamos a qué atenernos-, lo dejaremos en afines a su "amo", sino por sus hijas. Quizá sean ellas quienes le pidan cuenta de qué está haciendo con España. Y entonces, es muy probable que no le sirva cualquier respuesta de comercial devenido en Presidente.

11:48 a. m.

 
Blogger UMA said...

La justicia anda cojeando...y la sociedad ya se ve dèbil ante tanta injusticia y matanza, lamentablemente.Pero quièn darà respuesta a esos hijos sin padres,a esas mujeres sin maridos?Sòlo queda el dolor, que, en esos casos, no se salva con nada.

3:40 p. m.

 

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