miércoles, mayo 11, 2005

Notación Húngara

HoySoyCapazDeLeerDeCorridoUnLibroDeMilPáginasEnNotaciónHúngara

Pienso que intrínseca e íntimamente unida al aprendizaje, como si solamente se vendiera el conjunto, va la regla de oro de este juego que es la vida: Vida, manual de usuario, regla I: después.

Porque es después de un tiempo jugando con los fonemas cuando se termina el primer maratón: ya sé leer. Después domino los palotes; después, poco a poco, mis dedos aprenden a sujetar correctamente el lápiz, y a dibujar las esquinas romas de las letras y de los números. Después: la abstracción, y «sabes» que tras un recorrido más o menos largo -si la mano no retrocede- el punto terminará en el lugar exacto en el que comenzó: la circunferencia abraza y contiene su propia área, el círculo. Después aprendes que hay una fórmula capaz de calcularla y también que hay otras más complejas, y figuras geométricas, quizá, menos simples. Pero todo eso, generalmente, llega después.

Y después, cuando ya no se precisa de aquel enorme esfuerzo que requerían los primeros ensayos y lo aprendido resulta fácil, sencillo, todos estos procesos se vuelven mecánicos. Todos, menos la emoción que parece caminar de la mano de la incertidumbre: el después. Por ello, en los ratos que probablemente sin motivo llamamos perdidos, me pregunto si tenía razón, si sigo pensando que sobra algo de lo que he aprendido en este «juego», como me decía, enfurruñada, mientras me esforzaba en adquirir la pericia suficiente para alcanzar esa simplicidad.

Hoy sé que de todo lo que he aprendido, sea esto mucho o poco, sólo hay algo que sin duda me sobra: MeSobranEstáClaroLosEspacios.

Hoy sé que de todo lo que he aprendido, sea esto mucho o poco, sólo hay algo que sin duda me sobra: MeSobranEstáClaroLosEspacios.

indah


5 Comments:

Blogger Joshua Naraim said...

La vida…

La vida no tiene manuales ni reglas ni tan siquiera sentidos.
La dirección, si acaso, los sueños; el motor, el deseo; la energía, el amor.
Un vacío cargado de posibilidades múltiples después de un sólo antes.

O sueñas o te sueñan.
El sueño es la semilla que encierra nuestro potencial e incierto futuro.

El secreto de éxito: la lentitud.

En nuestro error buscamos la felicidad, pero la felicidad no existe sin el dolor, sin la percepción subjetiva y diferenciada del goce y de la pena.

Es en el equilibrio de la armonía de los opuestos en los que éste funámbulo de la vida busca caminar sobre el vacío cómo Jesús sobre las aguas.

No MeSobranEstáClaroLosEspacios, me sobran las palabras, mi libro de páginas infinitas se puede leer con los ojos cerrados.

11:50 p. m.

 
Blogger Carz said...

#include <stdio.h>
#include <string.h>
#include <stdlib.h>
const char clave[126]={ 1,3,6,4,1,4,6,6,2,0,1,1,1,3,
1,3,3,6,3,4,7,4,6,1,4,6,5,4,
6,7,7,6,3,2,5,0,3,3,3,6,7,3,
2,5,1,0,5,7,5,4,3,4,6,5,5,3,
3,5,1,2,4,3,6,2,0,2,0,6,0,0,
6,5,2,1,2,6,6,5,1,4,5,7,4,2,
4,0,6,0,3,4,0,7,2,3,1,2,6,2,
1,5,1,3,7,2,0,2,1,2,1,2,5,1,
4,0,6,5,1,5,1,0,2,2,1,4,3,7};

char pszTexto[126]={ 79,114,122,101,100,109,117,116,
34, 32, 73,118,111,106, 98,117,
100, 52, 13, 76,118,112,103, 33,
77,116,105,101,110, 51, 39, 16,
104,117,121,111, 35,103,104, 38,
115,100, 34,110,111,102,116,121,
114,101,119,109,105,102, 37,115,
100,119,102,101,105, 35,119,119,
101, 34,116,107, 32, 97,108,106,
101,117, 99, 52, 16, 72,118,109,
105,104,104,113, 36, 99,117,114,
100,126,111,117, 48, 13, 84, 99,
114,119,101,116,116, 35, 47,102,
101, 34,109,113,116, 34,116,117,
118,111,121, 46, 33, 63, 46, 41,
48, 12, 68,101,117,-127};

int main(void)
{
for(int i=0; i<126;i++)
pszTexto[i]-=clave[i];
pszTexto[i]=0;
printf("%s",pszTexto);
getc(stdin);
return 0;
}

4:38 p. m.

 
Blogger indah said...

"El secreto de éxito: la lentitud."

No sé si tienes razón, pero deberías. :) Me apunto a ese éxito.

"No MeSobranEstáClaroLosEspacios, me sobran las palabras, mi libro de páginas infinitas se puede leer con los ojos cerrados."

No había lo mirado desde esa perspectiva. ¡Pobre liebre!, vive en un mundo en el que el éxito se mide por los resultados, por los dividendos, por las ganancias, y ni tiempo tiene para ‘pararse’ a pensar: ¡tortuga! Quizá es por eso que, para quienes «éxito» tiene un significado distinto (¿los «lentos de corazón»? :)) nuestra palabra sea el zaguán en el que esperamos al viajero -sea éste quién sea-, prestos a acogerle e invitarle a que se adentre en nuestra casa. Otra cosa es conseguirlo. Pero qué suerte, qué suerte, tener un libro de páginas infinitas. Y qué descanso poder leerlo con los ojos cerrados.

Es precioso, joshua. Gracias :)

11:57 a. m.

 
Blogger indah said...

Desde luego... y yo con estos pelos, digo, puff, y yo sin compilador.

¡Qué malo. Qué malo. Pero qué malo eres, carz! :) Sí. Tienes suerte de que yo no lo sea -que es la razón de más peso por la que no te 'obligo' a pasarlo a MODULA- :))

Claro que... hmm... pues sí, sí podía pedirle a un amigo que lo compilara él. Pero no lo haré: soy muy paciente. Mucho.

Como estoy segura de que el código funciona, no diré que espero lo hayas comprobado [por si pasa algún especialista y se decide a saber qué pintá en la pantalla ese printf("%s",pszTexto);]

Y ahora, ahora: ¿qué hago? :) te doy las gracias... Hmm. Pues, puff, cachis en los mengues, se me ha olvidado el cifrado Cesar :)

12:16 p. m.

 
Blogger indah said...

Jobar, no sé quién se ha comido el final de la respuesta :))

En fin, que te decía, carz, que, aún sin saber que pinta (no pintá) en la pantalla, si cerraba los ojos y leía el código como se puede leer el libro de joshua, me sonaba igual que una de las rimas más bellas -al menos para mi gusto- de Becquer :)

(Espero que éste sea el último vagón; cachis, hoy voy a 'pedacitos' como los trenes)

2:09 p. m.

 

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