viernes, abril 04, 2008

«en las heridas firmadas por mi mano»

Cada mañana me despierta una queja.
Suena como un crujir de cuadernas
(de cuadernas antiguas, con miles de matices
del color primitivo que quizá fuera ocre).
El marinero iza la red (una red que antes no existía):
boquean, atrapados en ella, adjetivos, adverbios, conjunciones, pronombres.
Y es entonces cuando recuerdo un poema de García Montero,
he olvidado el título -mas no creo que importe-,
y sé que estoy allí (o aquí) frente a un códice,
o frente al mar que aborda las palabras, los gestos, los lenguajes distintos.

Estoy aquí igual que él. Igual que, él dice, están los demás,
porque vine a creerme esta verdad
-la que veo-
que se repiten un día y otro día, y una vez y otra vez
«en las heridas firmadas por mi mano».

¿Por qué, me pregunto, te hablo de Sara y su mirar atrás,
si lo que quiero es hablarte de mí?

indah

3 Comments:

Blogger Carz said...

Porque
-sutilmente-
lo querido se erige en lo perdido
hay un sabor a sal
en cada lágrima.

Crujen los huesos
-incluso la memoria-
en las heridas
que mi mano no firmó:
las sobreimpuestas.

Un beso.

5:44 a. m.

 
Blogger indah said...

Bello. Mucho. Me hubiera gustado escribirlo a mí. A mí, que sólo me duelen hasta ese punto las heridas que causo.

Gracias. Muchas.

indah

10:31 p. m.

 
Blogger Mar said...

Hemosísimo poema, Indah
y magnífica respuesta, Carz.

¡Ays! echo de menos aquellos encadenados...

Besos a los dos.

3:32 p. m.

 

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